porque a pesar de abandonar un pensamiento
inmaduro y adolescesnte,
dejarme el aliento por vivir el presente
y esperar el futuro,
no escribiré mi testamento.
Nací mirando al frente y moriré mirando al cielo
porque más allá del horizonte no hay ningun señuelo.
¿Qué hago en el suelo?
El mundo es un pañuelo
y si me sequé las lagrimas con él
fue para alzar el vuelo.
Por los días grises
y noches de duermevela
por sentir huir de un depredador siendo gacela,
por no seguir la estela,
por la nostalgia que me encarcela,
¿qué tipo de tela curte la magia?
¿Quién me entiende?
y ¿quién me atiende?
La esperanza es personal
pero la desconfianza ofende.
Me lo he ganado por causas ajenas, lo sé,
pero eso no cura las penas
ni las deja coser.
Si me corto las venas
sería un acto cobarde
del cabezón que no hace caso
de su corazón que arde.
¿Y qué arte?
Solo digo lo que siento y punto,
y si voy lento el sentimiento es un documento adjunto.
¿Y por qué este formato?¿Por qué no un libro?
Porque vibro, gracias a esto
solo mi texto es sensato.
Equilibrio, superficie frágil como el vidrio
y creer tenerlo al lado
es delirio innecesario.
Escapo del calendario,
partidario de ello,
estoy hasta el cuello
y a falta de salario.
Me salto las leyes para olvidar lo malo del día,
pidiendo a la monotonía
que no me atropelle.
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